Deseo utilizar este espacio en agradecimiento a quien
me educó y formó, al sabio consejero que orientó mi criterio. Aquel que me
dijo que servir a la sociedad es santo, porque es una extensión del mandamiento
que nos pide amar al prójimo como a nosotros mismos por amor de Dios. Que no me
fijara en el color político de las personas, que eso era circunstancial, y lo
importante es el corazón y la bondad humana. Que orientara mi actividad por ese
camino, porque ante Dios todos somos hermanos.
Al sacerdote que hace 33 años Dios puso en mi camino, a quien me casó,
bautizó y dio la Primera Comunión a mis ocho hijos. A ese caminante
infatigable que fue el Padre José María Alba.
Caminante, sí hay camino: tú hiciste camino al andar. Caminante de sendas y
veredas, nunca miraste atrás; paso a paso, día a día, tu destino fue caminar.
Camino estrecho y tortuoso.... pero al final la Claridad. El Camino es exigente,
y por Él todo lo dejaste, pero valió la pena, ¿verdad? Nunca te preocupó la
dificultad, pues tu voluntad fue siempre el llegar...
Caminante, si no hay Camino, ¿para qué andar? Fueron muchos los que caminaron
contigo, pero, por ventura, ¿dónde están? Camino ancho y plácido, ¡ah!
Honores y gloria... A fin de cuentas, ese camino, ¿a dónde va?
Caminante del pueblo sencillo, caminante del pueblo llano, no fue tu esfuerzo
vano, hiciste camino al andar. El Camino es Verdad y Vida, vale la pena caminar.
Caminante, mira tus manos, ¡qué llenas están! No se llenaron solas: hubo que
andar.
Caminante del Camino, que sembraste al pasar, siembra que florece y nos guía en
nuestro caminar.
Caminante que sigues el Camino, nunca paraste a reposar.
Caminante, sí hay Camino, y tras Él fuiste, allende el mar: no fueron bastante
el valle y la montaña, el océano hubiste de cruzar.
Caminante, tú me dijiste que la muerte no es el final del camino, que aunque la
vida se apague, nuestro destino es ...el Camino.
¡Qué gran gloria la del caminante, cuando siguiendo el Camino, a su destino
supo llegar!
Eusebio Pacha Risco